
En 1973, en New Hampshire (EE.UU.), la familia Swartz (fundadora y propietaria actual de la marca) decide innovar y diseña un nuevo modelo fabricado con una técnica totalmente revolucionaria: las suelas, en vez de ir cosidas, van soldadas. Ha nacido la bota amarilla Timberland. Habrá que esperar hasta 1979 para que un comercial italiano, Giuseppe Veronesi, la introduzca en el mercado europeo, poniéndola a la venta en las boutiques más selectas de Roma y Milán: el éxito es inmediato. Referencia en los segmentos casual y outdoor, la marca continúa innovando y propone ahora con su gama Earthkeepers el primer zapato reciclable hasta un 80%, sin renunciar nunca a la calidad y la autenticidad.